Primera Unidad de Bienestar del Paciente y Supervivientes de Cáncer en España

Primera Unidad de Bienestar del Paciente y Supervivientes de Cáncer en España

La Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) estima que cada año hay 100.000 nuevos supervivientes de cáncer en España. Una noticia que llena de optimismo a todos aquellos que padecen la enfermedad, que tras curarse pueden aún sufrir las consecuencias de la patología. Unas complicaciones y dificultades que pueden tener relación con temas psicosociales, emocionales o incluso laborales, así como con los posibles efectos secundarios derivados de la terapia oncológica.

Por esta razón, la Fundación Sandra Ibarra, organización sin ánimo de lucro dedicada a la financiación de proyectos de investigación e impulsora de campañas de sensibilización frente al cáncer, ha puesto en marcha la ‘Unidad de Bienestar del Paciente y Superviviente de Cáncer’, un proyecto pionero en España que aboga por que la atención de los supervivientes sea una etapa más del cuidado al paciente oncológico.

De momento, el Hospital de Fuenlabrada es el único centro español que dispone de esta Unidad aunque el objetivo es que se instauren más por el resto de la geografía española para que la iniciativa deje de ser algo excepcional y se convierta en la norma.

Por otra parte, desde la Fundación señalan que esta Unidad, que forma parte de la Escuela de Supervivientes de la Fundación Sandra Ibarra, incluirá también el primer Registro de Supervivientes de Cáncer en España, que permitirá identificar a las personas que han superado la enfermedad y conocer los detalles de cada caso. Según estimaciones, el próximo año podrían situarse en torno a los dos millones de personas.

Este proyecto se sumará así al registro de supervivientes a largo plazo de cáncer infantil desarrollado por el Hospital Niño Jesús de Madrid en colaboración con otros centros de la región como La Paz, el 12 de Octubre o el Gregorio Marañón. El fin de esta iniciativa es llevar un seguimiento sistematizado de estos pacientes, en función de su enfermedad y los problemas derivados de ella, que permitirá detectar sus necesidades y afrontar de manera eficaz las dolencias que puedan surgir tras su curación como consecuencia del tratamiento oncológico.

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